Este fue nuestro primer viaje evanglístico a Jerez de la frontera. Fuimos porque nos enteramos que había un grupo de sordos en la iglesia, bastante numeroso y quisimos ir para conocerlos. Pudimos intercambiar experiencias, y hacer nuevas amistades. Y hoy en día seguimos teniedo unos lazos de amistad preciosos. Damos gracias damos a Dios por haberlos conocido.